ene 242016
 

El siguiente artículo de ElOrdenMundial.Com analiza el TPP y lo califica de un acuerdo a la carta de Washington

Que el país norteamericano esté promoviendo e incluso forzando este tipo de acuerdos no debería resultar extraño, pues tiene enorme interés tanto de cara al interior como al exterior en modificar las reglas comerciales y de inversión con sus socios. La OMC, para ellos, se ha demostrado inservible. Acuerdos de mínimos con caminos que parecen interminables, firmados con poco gusto –cuando no a disgusto– de todos. En vista de su evidente declive en el peso económico relativo global en favor de los grandes emergentes, especialmente India y China, qué mejor para Washington que cambiar las reglas del juego y ponerlas a su favor.

Sus necesidades, y los intereses por los que se guía, son sencillos. Estados Unidos necesita de nuevos mercados a los que exportar, ya que su balanza comercial es negativa casi de manera crónica, algo que sólo puede compensar con deuda y el poder del dólar. Pero es consciente de que ese privilegio no es eterno, y la indiscutible primacía económica del país llega a su fin. Por tanto, la industria manufacturera nacional, así como el sector agrícola, necesitan vender en otros países, algo que no es sencillo si estos mantienen una política proteccionista respecto a ciertos sectores o productos para fomentar la economía nacional. Del mismo modo, encontrar nuevos destinos para el capital estadounidense se torna fundamental para fomentar la economía real y alejarlo de la cada vez mayor financiarización en la que se ha sumido el sistema.

Asia-Pacífico es el destino ideal para esta proyección. Economías con enorme potencial, bien insertadas dentro del sistema comercial global, mercados cuantitativamente numerosos –poblacionalmente hablando– con perspectivas de un gran desarrollo de las clases medias en las décadas venideras son puntos clave desde una perspectiva economicista. Sin embargo, la idoneidad de esta zona para Estados Unidos no termina ahí. Los estados emergentes del sudeste asiático no tienen una opinión pública fuerte, y la promesa de crecimiento económico, empleo y desarrollo es suficiente como para acallar cualquier contrapartida. Del mismo modo, los países “occidentalizados” –Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda– se ven atraídos por un pacto con Estados Unidos como promotor, al servir este de contrapoder al cada vez mayor expansionismo chino –militar y económico-comercial– por Asia-Pacífico. Aunque parezca una conclusión simplista, la lógica de tener que elegir entre estar bajo la égida de Estados Unidos o China está ampliamente extendida en los gobiernos de la región.

Comentario: El secretismo en torno al Tratado y las claras ventajas que tendrá Estados Unidos con el mismo ya son suficientes para desconfiar. Indiscutible es que es muy atractivo para los países emergentes incluidos, pero: ¿seguirán estos países siendo sólo importadores de materias primas o contribuirá a desarrollar sus economías?. Este es el dilema

Fuente: Elaboración propia a partir del artículo El TPP: Un pulso geoeconómico sobrevuela Asia-Pacífico