feb 072016
 

Actualmente nos encontramos en una dinámica en la que vemos en en lugares tan distintos como pueden ser Suecia o Kenia cada vez más se está adoptando los medios de pago digitales. Esto nos puede a llevar a pensar que en un futuro el efectivo está condenado a desaparecer.

Esta no sería la primera vez que hay un cambio de sistema. Ya hicimos antes el paso de las cartillas y los cheques a las tarjetas de crédito. Hay gente que dice que si hemos digitalizado ya los periódicos, música, libros o películas cuanto nos falta para acabar del todo ya el dinero en efectivo.

Una cosa curiosa que permite ver el alcance y las posibilidades de esto es que  actualmente en el mundo hay unos 2.500 millones de personas que no tienen servicios bancarios pero que, por el contrario, pueden acceder fácilmente a un teléfono móvil, como es el caso de Ecuador, donde el 40% de la población activa no está bancarizada pero el 100% de los hogares dispone de teléfono móvil. Esto va a facilitar claramente la transición del dinero físico al “dinero móvil”. El modelo de transferencia de dinero con mensajes de teléfono, a través de aplicaciones, ya ha logrado colocar a África como el epicentro mundial del dinero móvil. Gran parte del éxito en la región subsahariana se ha debido a la falta de bancarización de muchos de sus habitantes. Hoy en Kenia más de la mitad de la población adulta utiliza M-Pesa, una aplicación lanzada por Vodafone en 2007 que permite transferir fondos o pagar facturas domésticas desde una terminal móvil. El volumen de dinero que mueve es superior a los 18.000 millones de dólares en pagos, con unos costes de transacción más bajos que los de las compañías de envío de dinero. El modelo ya se ha exportado a otros países como Afganistán, India y, más recientemente, Rumania.

Otra pregunta que nos podemos hacer de qué forma llegará esto ya que actualmente tenemos formas distintas para llevarlo a cabo:

  1. Entidades financieras: Visa o Mastercard. Visa, por ejemplo, está trabajando en un sistema que permita realizar pagos directamente con el dedo utilizando un lector biométrico de las venas, y también se avanza en la tecnología ponible (wearable technology)
  2. Tecnológicas: Google con Google Wallet, Apple con Apple Pay y multitud de pequeñas empresas dedicadas al fintech.
  3. Criptomonedas: Bitcoin y otras. Lo atractivo  de esta moneda programable radica en su tecnología. La llamada cadena de bloques o blockchain es un libro contable descentralizado donde se registran todos los intercambios de una unidad de cuenta o bitcoin. Esto permite solucionar el problema del doble gasto en un sistema de pagos descentralizados. Además, también se elimina la necesidad de tener una entidad central que controle todas las transacciones. Ahora bitcoin está captando la atención de inversores y banqueros 7 años después.

Otro detonante que puede acelerar la desaparición del dinero tiene que ver con el impacto fiscal y el fraude. El fin de las operaciones en efectivo permite un mayor control de las transacciones evitando el blanqueo de capitales y la evasión de impuestos, que genera la economía sumergida. Además se evitarían los atracos físicos, aunque la piratería se pasaría al lado digital.

Elaboración propia a partir de los siguientes artículos:

– El País: Adiós al dinero contante y sonante
– El País: Más allá del Bitcoin
– Financial Times: Charities weigh up gains in accepting bitcoin donations
– El confidencial: Suecia puede ser el primer país sin dinero efectivo por el uso de pagos digitales