feb 052016
 

España se encuentra inmersa en una crisis política, sin un gobierno claro a la vista tras las elecciones del 20 de diciembre. Sin embargo, los organismos internacionales coinciden en mejorar las previsiones de crecimiento para el país, a pesar de esta situación de incertidumbre. ¿Cómo se explica?

El Fondo Monetario Internacional en su informe de enero elevó sus previsiones de PIB para España (uno de los pocos países que obtuvo mejora). Concretamente, el organismo presidido por Christine Largade pronosticó que la economía española crecerá un 2,7% en 2016 (dos décimas más de lo esperado en octubre) y un 2,3% en 2017 (una décima más que lo recogido hasta ahora).

Ayer la Comisión Europea hacía lo mismo al subir ligeramente su estimación de crecimiento del PIB para 2016 (del 2,7% al 2,8%) y para 2017 (del 2,4% al 2,5%).

¿Cómo son posibles estas mejores perspectivas para España, un país que lleva más de un mes con un gobierno en funciones? La explicación es sencilla: por un lado, hay factores determinantes que están impulsando el crecimiento de la economía española que vienen de fuera como la política de estímulos del BCE y el abaratamiento del petróleo, pero, ojo, también los riesgos (la desaceleración de los países emergentes); por otro, la incertidumbre política todavía no se ha trasladado a la economía real ni ha mermado la confianza. El ministro de Economía, Luis de Guindos, reconocía ayer este último aspecto y aseguraba que ha mantenido el ritmo de crecimiento en el primer trimestre del año. Guindos dijo también la última revisión de la Comisión Europea era “una buena noticia” que, previsiblemente, se volverá a repetir en unos meses.

De esta forma, el contexto internacional, sumado a las reformas que ha realizado España en los últimos años, hacen que la inercia de la recuperación todavía no se haya visto alterada por los devenires de la política nacional. Eso sí, tanto el FMI como Bruselas ya han avisado que urge una solución política que dé estabilidad al país.

A continuación, analizamos los puntales sobre los que se sostienen las previsiones de estos organismos para España.

El BCE mantiene su política expansiva

La economía española, como el resto de la zona euro, continúa beneficiándose de los estímulos del Banco Central Europeo. Hay que recordar que el organismo presidido por Mario Draghi tiene los tipos de interés en sus mínimos históricos, en el 0,05%, y la facilidad de depósito en el -0,3%. Además, ha prorrogado el programa de compra de deuda seis meses más hasta marzo de 2017. Y, ante el desplome de los precios del petróleo y la baja inflación, Draghi anticipó en su última reunión de enero más estímulos en marzo. Es decir, la apuesta expansiva del BCE sigue vigente y no hay fecha para su retirada.

Esta estrategia de Draghi ha facilitado en los últimos años el abaratamiento del euro, lo que ha beneficiado a las empresas exportadoras. Hay que decir que en esta semana la moneda europea se ha visto fortalecida frente al dólar (superando los 1,11 dólares) por las dudas surgidas en la economía estadounidense y la posibilidad de que la Fed retrase la subida de tipos prevista.

Además, las medidas del BCE han supuesto unas mejores condiciones financieras y la vuelta del crédito a la economía española.

El crédito nuevo crece por primera vez en la crisis

Las mejores condiciones financieras generadas por el empuje de las políticas del BCE han hecho que en 2015 aumentara el nuevo crédito concedido en España por primera vez en toda la crisis. Concretamente, las entidades financieras concedieron nuevos créditos por importe de 467.927 millones de euros, un 12,01% más que en el año anterior, segun publció esta semana el Banco de España.

En el caso de las empresas, el crédito nuevo creció en 2015 un 9,8% hasta los 392.173 millones de euros incrementándose por primera vez desde que se comenzó a cerrar el grifo en 2008.

La recuperación del crédito a las familias comenzó ya en 2014 cuando aumentó un 18,1% y se ha acelerado en 2015 creciendo un 25,2% (hasta los 75.754 millones de euros).

Además, esto se ha producido al tiempo que la deuda global de las familias y las empresas ha seguido descendiendo en el pasado ejercicio, lo que muestra que se ha mantenido el proceso de desapalancamiento.

En definitiva, este contexto en el que el crédito vuelve a fluir anticipa aumento de la actividad económica.

El desplome del petróleo

A pesar del rebote del 8% que ha protagonizado el precio del petróleo en los últimos días, el crudo se ha venido abaratando casi un 30% desde el pasado mes de octubre. Esta caída tiene implicaciones directas sectores en los que los que el crudo es un factor decisivo ya que se beneficiarán en los costes, pero, además, su efecto se extiende al resto de la economía al presionar a la baja la inflación, una situación que apuntala la necesidad de que el BCE mantenga una política expansiva.

Una inflación muy baja

La inflación se situó en enero en el -0,3% en tasa interanual, tres décimas menos que en diciembre. En esta ocasión, los precios de la electricidad han tirado a la baja el IPC. Además, en los últimos doces meses ha estado en terreno negativo hasta en nueve ocasiones.

Este bajo nivel de precios alienta el consumo, aunque a medio plazo supone un riesgo para la economía porque, entre otras cosas, lastra los márgenes empresariales.

En el conjunto de la zona euro la inflación se situó en el 0,4% enero. Draghi se mostró ayer dispuesto a tomar medidas para cumplir su mandato y que los precios vuelvan al entorno del 2% que es su objetivo de inflación deseable.

El mercado laboral se va recuperando

El mercado laboral cerró 2015 con una cifra de 4.779.500 parados, su nivel más bajo en cinco años y, además, se han creado más de medio millón de empleos. Estas cifras muestran una recuperación del ámbito laboral que va tomando forma y que apuntala la recuperación económica.

La demanda interna seguirá tirando de la economía

La conjunción de factores anteriormente explicados, como el aumento del crédito, los precios bajos y la mejora del empleo, adelanta un comportamiento positivo de la demanda interna cuya recuperación ha sido clave para el crecimiento de la economía española en los últimos tiempos.

“A pesar de que se va a moderar en 2016, se espera que [el consumo privado] siga siendo el principal motor de crecimiento […], respaldado por una baja inflación y una mejora continuada de las condiciones del mercado laboral”, asegura el informe de la Comisión.

Es decir, se dan las condiciones propicias para que los hogares sigan consumiendo a buen ritmo y las empresas continúen invirtiendo, una dinámica que ha hecho que en 2015 el PIB haya crecido un 3,2%, según el avance del PIB publicado por el INE. Eso sí, para los próximos ejercicios todos los organismos coinciden en apuntar cierta ralentización, principalmente, por el frenazo económico de los emergentes.